Divagaciones mañaneras
¿Recuerdan aquel famoso soneto que escribió el gran Lope de Vega, que decía 'Un soneto me manda hacer Violante,/que en mi vida me he visto en tal aprieto'? Pues más o menos en situación parecida me encuentro yo ahora (salvando las distancias, claro está).
Mi buen amigo Onasis, me invitó hace días a participar de forma activa en su bitácora. Invitación que, como no podía ser de otra manera, no podía ser rechazada, por tratarse de quien es. Y tras unos días de falta de tiempo, por fin puedo estrenar aquella amable invitación, sin saber aún muy bien qué uso hacer de ella. Confío en que se me ocurra algo sobre lo que escribir antes de que se termine el espacio permitido para ello :-)
Ya que se habla mucho de bolsa en este blog (blog no, coñe, bitácora), trataré de escribir algo que tenga que ver con el tema. Los que me conocen, saben que mi forma de invertir en bolsa no está basada en el acierto sino en la gestión. Acertar es algo que cualquiera puede hacer. Vean el siguiente ejemplo, ocurrido en la realidad.
Un 'analista' quería conseguir clientes a los que asesorar en sus inversiones, a cambio, lógicamente, de dinero. No sabía como hacerlo, como convencer a alguien de que debía confiar en él (y darle dinero a cambio), por recibir sus recomendaciones de compra y venta. Acudió a la guía telefónica, y tras un arduo trabajo, recopiló las direcciones de 2650 personas. En 1280 de ellas, escribió: 'Mañana General Motors subirá'. En otras 1280 escribió: 'Mañana General Motors bajará'.
Según lo que hiciera General Motors al día siguiente, eliminaba de su base de datos las direcciones de los 1280 potenciales clientes que habían recibido la carta equivocada. De nuevo, escribía otras 640 cartas en las que decía: 'Mañana, Cisco subirá', y otras 640 en las que decía: 'Mañana Cisco bajará'. Según lo que hiciera Cisco al día siguiente, eliminaba de su base de datos las direcciones de los 640 potenciales clientes que habían visto su fallo.
Volvió a hacer lo mismo con los 640 clientes que le quedaban, y del resultado, le quedaron 320. 320 clientes que habían visto 3 aciertos consecutivos de este analista. En la siguiente vuelta, quedaron 160 personas que le habían visto acertar 4 veces seguidas. En la siguiente, 80 personas que habían visto como, incomprensiblemente, había acertado 5 veces seguidas. Luego, 40 que habían visto 6 aciertos seguidos. Por último, 20 personas creyeron estar ante un auténtico Dios de las finanzas: por 7 veces consecutivas, este gran analista había acertado en sus pronósticos, y no dudaron en contratar sus servicios.
Acertar es algo que cualquiera puede hacer, puesto que la probabilidad de acierto es exactamente del 50%. Para poder ganar en el negocio de la bolsa, hay que gestionar.
Contad si son 14 y está hecho :-)
Autor: Amenophis
11/10/2006