| | Biografía insólita - La bruja de Wall Street |
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Hablamos de Henrietta Howland Green, más conocida como “Hetty”, conocida por ser la mujer más rica de los Estados Unidos, y también la más avara. Nace en el seno de una familia adinerada, en el año 1835, aunque un desgraciado accidente la dejó huérfana y millonaria a una tierna edad. En su matrimonio con otro acaudalado miembro de la sociedad neoyorquina, hizo una estricta separación de bienes, con el firme propósito de incrementar lo más posible las respectivas fortunas, por lo que a la muerte de su marido en 1902 “Hetty” se convirtió en la mujer más rica del país, empezando de esta manera su leyenda. Ya viuda, abandonó la espléndida mansión que habitaban en Massachussets y marchó con sus hijos a Nueva York, donde alquiló un modesto apartamento para poder estar cerca del lugar donde se movían sus inversiones: la bolsa de Wall Street. Gradualmente, restringió sus gastos y sometió a sus hijos a una economía de guerra. |
| No salía prácticamente de su casa, y sus escasas apariciones las hacía para dar instrucciones a sus agentes de bolsa. El caso es que la fue tan bien, que amasó la fortuna más importante de principios de siglo gracias a su habilidad financiera. En los círculos de la bolsa, era un misterio como podía acertar una y otra vez en sus inversiones, ya que por no gastar, no compraba ni los periódicos donde obtener información, únicamente se enteraba de lo que leía en los periódicos viejos que recogía de la calle. A medida que acumulaba años y dólares por millones crecieron sus extravagancias, que han terminado por ser señas de identidad de avaricia. De hecho, se la respetó como la mujer más hábil que haya negociado en Wall Street, pero se la ridiculizó por su modo de vida sórdido. Su único gasto grande fue el de las cajas de seguridad de los bancos, donde guardaba su enorme colección de escrituras, títulos y acciones. Una de sus manías más llamativas era su aspecto: por no hacer gastos innecesarios no renovó su vestuario, utilizando los viejos vestidos de su juventud, según la moda de hacía 50 años; su ropa interior, se decía que estaba confeccionada con papel de periódico, para así protegerla del frío. El colmo de esta extraña conducta era la dieta que seguía, compuesta únicamente por papillas de avena frías, para así no tener que gastar gas en la cocina. No le importaban las burlas, ni las críticas ni las murmuraciones, ella hacía su vida y su vida eran los negocias. Su muerte no pudo estar más acorde con su forma de vida; se cuenta que le sobrevino por un ataque de apoplejía, provocado tras una discusión con una amiga sobre las virtudes de la leche descremada, de la cual “Hetty” era una ferviente defensora. Cuando entraron en su apartamento, se encontró una pequeña cajita cerrada con una pequeña llave, se pensó que podría contener algún tesoro oculto, sin embargo, al abrirla descubrieron que contenía tan solo unos pequeños trozos de jabón usado. Sus únicos herederos, sus hijos, los cuales la habían abandonado para intentar llevar una vida más digna, recibieron la enorme suma de 100 millones de dólares oro, lo cual en cifras actuales puede estar cerca de los 10 mil millones de dólares. ¡¡¡¡¡¡¡ |
La malvada bruja del oeste de Wall Street.
Hetty Green falleció en 1916, a la edad de 82 años, y dejó una fortuna que, en cifras ajustadas por inflación a precios del 2001 valdría US$250 millones. Ella se convirtió en la mujer más rica del mundo sin ayuda de nadie. Era excéntrica y dura como el acero, lo que contribuyó a que se le conociera como "La malvada bruja del oeste de Wall Street", una referencia al personaje de la famosa película “El Mago de Oz”.
El camino hacia la riqueza que recorrió Green siempre fue tortuoso. Hay qué recordar que estamos hablando de una dama en el Wall Street del siglo XIX. En aquel entonces, las mujeres tenían muy pocos derechos y faltaban décadas para que ganaran el derecho al voto. Green solía decir: "quisiera que las mujeres tuviesen más derechos en los negocios. He visto que en los negocios los hombres se aprovechan de las mujeres en formas que jamás se atreverían siquiera a intentar con otros hombres. Lo he visto especialmente en los tribunales, donde he estado luchando toda mi vida". Pero ella no dejó que el hecho de ser mujer le impidiera hacerse multimillonaria.
Un abrazo amigo Onasis
Sabiniano
Comentarios
Añado algo más sobre el tema. Gracias sabi, un fuerte abrazo.
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Hay cuatro “secretos” del éxito de Green de los cuales podemos aprender mucho.
El primero era su tacañería. Muchos creen que todos los multimillonarios viven la buena vida, como Donald Trump. Pues bien: Hetty Green, en su época, era más rica de lo que es Trump. Pero a diferencia de Trump, Green vivió muy modestamente, a veces en un apartamento del pueblo de Hoboken, Nueva Jersey, cuyo alquiler le costaba $14 dólares al mes. No tenía una residencia fija y ni siquiera una oficina. Durante 25 años pasó los días hábiles sentada en el piso de Chemical Bank. En vez de usar las mejores telas, generalmente se vestía de negro y a veces con ropa de segunda mano. No es precisamente la idea que tenemos de la vida de los Trump.
El segundo secreto es su estrategia de inversión, que no era una novedad: comprar instrumentos de calidad cuando estaban baratos. "No existe ningún secreto espectacular para hacer fortuna. Todo lo que hay que hacer es comprar barato y vender caro, actuar con frugalidad y astucia y ser persistente", decía. "Cuando veo que una cosa se abarata porque nadie la quiere, la compro en grandes cantidades y la guardo. Luego, cuando llega la hora, me tienen que buscar para pagarme un buen precio por mis inversiones". Warren Buffett no está haciendo nada nuevo, sino lo mismo que Hetty Green hacía hace más de un siglo.
El tercer secreto es que Green era increíblemente astuta para reducir sus impuestos. En una era anterior a la creación en Estados Unidos del impuesto federal a la renta (¡imagínese!), Green tenía habilidad para sacarle el cuerpo a las leyes tributarias estatales con una facilidad asombrosa. No tenía residencia fija y pasaba el tiempo viajando entre Nueva York, Nueva Jersey y Vermont. Entre sus múltiples trucos figuraba un acuerdo secreto con el Contralor de Nueva York, en virtud del cual Green fungía como el banco de esa ciudad: compraba deuda emitida por la ciudad a una tasa de interés inferior a la del mercado. Así, le otorgaba créditos blandos a la ciudad a cambio de que las autoridades tributarias la dejaran en paz.
El cuarto era tener activos sólidos. Green compró bienes raíces y ferrocarriles cuando los vio baratos y rara vez los vendió. Ella no quería mansiones, sino propiedades que le pagaran renta y vías férreas que pasaran por ciudades en plena expansión, tales como Denver, San Luis y Cincinnati. Una de sus tácticas típicas era comprar propiedades situadas en las afueras de las ciudades y esperar a que éstas crecieran hasta llegar allí, una estrategia de inversión bastante confiable que se usó siempre en la historia de Estados Unidos.
Los cuatro “secretos” de Green, llevados hasta el límite.
En resumen, los secretos de Hetty Green son:
1. Vivir humildemente.
2. Invertir en lo que nadie quiere.
3. Reducir la carga total de impuestos.
4. Canalizar la mayor parte de los activos hacia inversiones sólidas, de las que pagan rentas.
Ninguno de los secretos de Hetty Green parece una novedad. Y el verdadero "secreto" parece ser que ella practicó los cuatro hasta el límite.
Como era una dama en el Wall Street de fines del Siglo XIX, tenía un sinfín de circunstancias en su contra. Pero siguiendo estos cuatro secretos, Hetty Green se hizo tres veces más rica que Oprah Winfrey (la mujer más rica de las que se han hecho solas) en términos reales.
Ni usted ni yo tenemos los obstáculos que Hetty Green tuvo que enfrentar en aquel entonces. Así que si seguimos sus secretos no tendríamos ningún problema para alcanzar su éxito, ¿verdad?