Como lo perdí todo en un sólo día.

Por: Dr. Steve Sjuggerud


Recuerdo mi primera operación con opciones bastante bien: todas mis acciones se hicieron polvo en menos de 24 horas. No lo sabía en aquel entonces, pero acababa de romper todas y cada una de las reglas para ganar plata en las inversiones.

Yo tenía 21 años de edad y acababa de empezar a trabajar como corredor de bolsa (y es que ingresé a la universidad desde los 16). Los demás operadores de la oficina hablaban de comprar “opciones especiales” de acciones de la IBM... y siendo yo “el chico nuevo” de la agencia, era difícil no prestarles atención. Aquellos experimentados corredores sabían más que yo, o al menos eso creía, pues actuaban como su tuvieran al mundo en la palma de sus manos, y sabían algo confidencial de IBM...

Decían que IBM iba a anunciar malas noticias con su informe financiero, y después del campanazo final de las operaciones del día, iban a estar peores de lo esperado. Además de números desagradables, IBM pagaría un altísimo costo de reestructuración, lo cual los ponía de por sí en una situación peor. Muchos de los operadores empezaron a comprar opciones, y hablaban de ganancias de 10 o más veces el monto de su inversión, en un solo día.

Así ocurrió:

Por si no lo sabe, la trastienda de una casa de bolsa es un barco de piratas, y la presión del grupo se volcó hacia mí. No fue difícil convencerme... ¿una ganancia de diez veces mi inversión? ¿Quién lo iba a resistir? Así, puse $1.000 dólares, mucho más de lo que podía perder en aquel entonces, y entré al negocio. Es más, todavía ni tenía mi propia cuenta en la agencia; le di mis $1.000 a otro operador, quien me compró las “opciones especiales”, a través de su cuenta. Así, a la hora que cerró el mercado, había doce corredores que compramos opciones de la IBM (si usted no sabe lo que son las “opciones especiales”, ni invierte en opciones, está bien: le conviene ignorarlas).

Poco después del cierre del día, IBM anunció sus ganancias. No lo podía creer: ¡estos operadores tenían toda la razón! IBM no alcanzó su objetivo de ganancias, y anunció planes de reestructuración...

¡Me iba a volver rico! Nunca antes había visto un cheque, con una cifra de cuatro ceros a la derecha, a mi nombre. Esa noche, me fui a soñar con todo lo que iba yo a hacer con ese montón de plata. La vida se iba a poner buena.

Cuando llegué a la oficina, a la mañana siguiente, andaba como en las nubes, simplemente esperando a que se abriera el mercado. IBM se iba a llevar una paliza, y yo iba a vender mis opciones y recoger mis cuantiosas ganancias enseguida. La campana de inicio de operaciones sonó (en aquel entonces, no había operaciones antes de que abriera el mercado) y entonces IBM estaba...

... ¿Siete puntos arriba? Se oyeron los golpes que yo le estaba propinando a la pantalla de mi computadora (que en aquel entonces, era de las monocromáticas). ¿Es cierto lo que estoy viendo? Luego, subió a 8 puntos, ¡oh no!, pude oír los gritos de dolor en todas direcciones; la pantalla no mentía. Como en aquel entonces no había CNBC, buscamos como locos las noticias por el telex...

"Wall Street felicita a IBM por su plan de resolución y reestructuración" decían los encabezados, o para el caso, los textos. Los operadores tenían la información correcta, pero la reacción del precio de las acciones fue lo que estuvo mal. Mis $1.000 dólares se esfumaron, de la noche a la mañana.

$1.000 dólares pagados de colegiatura a Wall Street.

No hay nada como perder dinero de verdad para irse a casa con una lección de la vida real. Si bien $1.000 dólares no son exactamente una fortuna qué heredarle a mi familia, sí eran más de lo que podía perder en aquel entonces. Era plata de verdad, y hay algunas lecciones de la realidad que debí haber aprendido, tales como:

-Nunca especular con más de lo que uno tiene para pagar. De veras que rompí esta regla.

–La ambición * no es * buena. Lo admito: la idea de multiplicar mi inversión diez veces sonaba bastante bien, la probabilidad de ganar diez veces mi capital invertido, contra la de perder una vez mi plata, sonaba formidable. El único problema era que nunca pensé en la parte de perder. Me fui de boca con la emoción. Para mi suerte, el destino me pegó una buena sacudida.

–Los “informes secretos” no existen. Este “informe secreto” de la IBM era tan cierto, que pensé que estos sujetos sabían algo de buena fuente. Toda su información estaba correcta... las acciones, simplemente, se fueron en sentido contrario. Pero su información estaba correcta, por eso expuse mi “colegiatura” de $1.000 (dinero que perdí por hacerle caso a los “informes”) antes de darme cuenta de que, el caso IBM, no era más que una corazonada de ellos... y que no existen los “informes secretos”.

–Los buenos corredores de bolsa son casi siempre malos inversionistas. En esta oficina, los corredores perdieron mucho tiempo intercambiando y canjeando “informes secretos”, tanto para sus clientes como para sí mismos. Si bien algunos de estos operadores dieron buenas ganancias para sus clientes y les asesoraron con calidad, a la hora de invertir ellos mismos, no pusieron en práctica lo que decían...y les fue mal.

–No gaste sus ganancias antes de obtenerlas. Al soñar con lo que iba a comprar con mis supuestas ganancias, no me di cuenta que estaba rompiendo dos importantísimas reglas de inversión. La primera: no gastarme las utilidades antes de obtenerlas, y la segunda: el secreto del éxito en las inversiones está en no salirse del proyecto propio. Dicho en otras palabras, a veces tendrá ganancias, a veces tendrá pérdidas, pero (y aquí está el secreto) si usted se gasta las ganancias cada vez que éstas ocurren, jamás logrará hacer una fortuna. No se puede decir: "una vez que me toque otro ganador de a $50 mil, voy a comprarme ese Corvette" (esto es lo que decían los operadores en la oficina), ésta no es forma de generar riqueza, y cualquier inversionista de éxito se lo confirmará.

–Las opciones pueden ser un pasaje seguro y rápido a la pobreza. Me da mucho gusto el haber aprendido esto, tan a tiempo. Si en esta ocasión IBM me hubiese generado ganancias, podría haber perdido más de $1.000 más adelante, aprendiendo esta lección. Es tan difícil ganar plata

Hay tantas y tantas lecciones qué aprender, pero aquí me detendré. Y lo que es más importante, fíjese que aprendí mi lección la primera vez, pero la verdad es que acabé pagando mucha más “colegiatura”. La razón por la cual pagué de más, era porque me resistía a creer que, lo que ya sabemos de la vida, también vale en el mercado bursátil: nada es gratis. en las opciones, y cuando son como éstas, las desventajas se multiplican. Como no existen tales “informes secretos”, entonces, no hay razón para que usted compre este tipo de opciones (repito, si no sabe lo que son las “opciones especiales”... mejor ni lo averigüe).




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