Jeff Bezzos.

Nada más lejos de la realidad. Si esos analistas financieros y periodistas económicos se hubieran documentado con seriedad antes de hablar, habrían evitado que Bezos y Amazon los dejen ahora -una vez más- en ridículo demostrando la solidez y el futuro de sus proyectos.
El éxito de Jeff Bezos a sus 36 años no es una casualidad. Licenciado en Ingeniería Electrónica e Informática por la Universidad de Princeton en el 86, destacó desde muy joven por su espíritu emprendedor, tenaz y apasionado por la informática.
Sus profesores del colegio infantil Montessori de Miami recuerdan haber conocido a pocos niños tan concentrados en lo que hacen como Bezos, al que tenían que mover con silla incluida para conseguir que cambiara su atención de una tarea a la siguiente. Desde muy joven convirtió el garaje de su casa en un taller de experimentos científicos. Un año antes de ingresar en la Universidad creó la empresa DREAM, un centro de formación en el que desarrolló un programa para estimular la creatividad de los jóvenes estudiantes.
La Bolsa de Wall Street llamó su atención al terminar sus estudios universitarios, interés que le llevaría a iniciar una meteórica carrera en el sector de los bancos de inversión y que le convertiría en 1990 en el vicepresidente más joven del prestigioso Banker’s Trust.
Cuatro años después, Bezos decidió dar por finalizada su etapa como empleado y empezar a hacer cosas por sí mismo. Los índices del entonces reciente fenómeno de Internet habían llamado poderosamente su atención: crecimiento anual del 2300%.
Bezos hizo una lista con 20 productos que podían venderse por Internet y, tras valorar las alternativas, optó por los libros por su gran volumen de referencias y los ahorros de costes que podía conseguir frente a las librerías tradicionales.
Con la decisión firmemente tomada, en 1994 se trasladó junto a su mujer, Mackenzie, de Nueva York a Seattle para estar más cerca de las empresas editoras de libros y de los jóvenes con la mejor preparación en informática.
El matrimonio Bezos tardó todo un año en desarrollar las bases de datos y el sitio web que permitieron poner Amazon.com en marcha utilizando como primera sede física el garaje de su vivienda.
El esfuerzo valió la pena: Amazon es hoy el tercer vendedor de libros del mundo, con 13 millones de clientes en más de 160 países. La empresa creada por Bezos vende 57.000 libros cada día, lo que al año supone unos ingresos de 600 millones de dólares (1999).
¿Por qué aún no ha obtenido beneficios? Porque reinvierte todo lo que ingresa en nuevas áreas de negocio en Internet: electrodomésticos, compact-discs, películas, juguetes, subastas... Amazon ha dejado de ser “la librería de internet” para convertirse en “el supermercado de internet” con la adquisición de empresas como drugstore.com, homegrocer.com o pets.com. <<Nuestro objetivo es convertirnos en la compañía más centrada en el consumidor del mundo>>, señala el fundador.
A diferencia de muchos frívolos analistas financieros, todo aquel que estudia a fondo la trayectoria de Amazon es consciente de que los beneficios que puede generar su apuesta por ganar el futuro rozan los límites de lo atronómico. No es extraño que el valor bursátil de la empresa (de la que Bezos posee el 45%) ya haya superado los 4 billones de dólares.
¿Casualidad? Bezos trabaja 75 horas semanales y aún conserva en su despacho el saco de dormir que utilizó para descansar en la oficina durante incontables noches de trabajo.